CAPTURADO POR SU FUEGO - Parte 4

 

La Gloria se Acrecienta...
Al día siguiente, la presencia del Señor era aún más poderosa que el domingo. A las 7 de la mañana comencé a planchar mi camisa, porque quería hacer cosas para Dios; pero no acabé de hacerlo hasta cerca de las 3 de la tarde, porque mientras planchaba la gloria del Señor llenaba el cuarto y yo caía al suelo en adoración.
Juan el Bautista lo dice claramente en Mateo 3:11: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo...".
El no es igual a nosotros, El es más poderoso. Por eso no cabe dentro de nuestros viejos moldes. Por eso no puedes tener un derramamiento del Espíritu Santo en tu vida y conservar los mismos odres. Debemos hacer un cambio de odres antes de que el Espíritu pueda descender sobre nuestras vidas. Si estás muy aferrado a tus propios hábitos y patrones de vida y viene el Espíritu Santo, El romperá el odre viejo. Pero si el odre es nuevo es diferente, porque se estirará.
Mateo 3:11 continúa: "...más poderoso que yo, cuyo calzado yo no soy digno de llevar". Y sigue una promesa: "él os bautizará en Espíritu Santo y fuego". Hay mucha gente que dice: "Oh sí, recibí el Espíritu Santo hace quince años". Yo creo que el Espíritu Santo viene a nuestros corazones cuando recibimos a Jesús: ése es el comienzo. Su presencia está con nosotros: no podríamos ser cristianos sin el Espíritu Santo. Pero hemos cometido el error de separar al bautismo del Espíritu Santo del fuego del Espíritu Santo.

El Temor de Dios...
Yo sentía olas del Espíritu Santo fluyendo sobre mi vida esos primeros días, pero mi mente no fue transformada hasta el tercer día que pasé bajo el fuego de Dios. Ese día, todas las cosas cambiaron. Desperté y había tristeza en mi habitación. La misma hermosa presencia de Dios que el día anterior había sido cariñosa y me abrazaba, ahora parecía rechazarme; se me acercaba con demasiada fuerza, estaba peligrosamente cerca de mí.
Esa mañana, la santidad de Dios estaba tan cerca y era tan fuerte dentro de mi cuarto que me asusté mucho y comencé a retroceder. Retrocedí hasta quedar con la espalda contra la pared, y pensé: "¿Qué estoy haciendo? Ésta es la presencia espiritual del Señor. No puedo ocultarme de ella". Comencé a orar: "Por favor Señor, basta". Era la primera vez en mi vida que oraba de esa manera. Tenía tanto temor que dije: "Señor, no puedo soportar más. Eres demasiado santo".
Le dije: "Señor, ¿qué esta pasando? Sé que algo anda mal. Por favor ten misericordia de mí. No me mates aquí". Esa tarde salí a caminar; el poder de Dios vino repentinamente sobre mí y caí de rodillas. Fue tan repentino e imprevisible que inmediatamente me quebranté en lágrimas. Entonces el Espíritu Santo empezó a mostrarme cuadros de pecado en mi vida - cosas que quedaban sin resolver.
Nací y crecí en un hogar cristiano. Mis padres me leían la Biblia desde pequeño, y me educaron en los caminos del Señor, pero ahora Dios estaba tratando con cosas que yo había considerado "pecados evangélicos". Cosas pequeñas, que había pensado que no le importaban. Yo había aceptado una mentira del diablo según la cual siempre hay un porcentaje de pecado en nosotros; pero ahora el Espíritu Santo me resistía. El ya no me abrazaba.

 




©2002 Ministerio Scataglini, Inc. | P.O. Box 6847 South Bend, Indiana 46660
Tel: (574) 259-7729 | Fax: (574) 259-7729 | info_esp@scataglini.com